Actividades

PROYECTOS

Para mejorar la calidad de vida de los agricultores y la alimentación de los consumidores, PRO-ORGANICA asesora proyectos productivos de agricultura orgánica, tanto en sus componentes comunitarios (colaboraciones, sinergias), como técnicos (fertilización y control de plagas), y comerciales (mercado); tanto a escala pequeña como grande.

Durante los últimos 150 años, el hombre basó su desarrollo en las fuentes no renovables de energía fósil y está hoy día confrontado a una crisis energética de grandes proporciones que perjudica más aún las poblaciones pobres y apartadas, donde el costo de la energía es proporcionalmente mucho más elevado comparado con los recursos económicos disponibles.

La mayoría de los poblados en América Latina presenta grandes deficiencias en la prestación del servicio de agua y saneamiento, en cuanto a infraestructura y equipos, pero especialmente en cuanto a organización y administración del servicio.  

Los problemas ambientales son el cáncer de la cohesión comunitaria, a escala de aldea (las aguas residuales o el ruido de la casa vecina); a escala local (una fábrica rodeada de barrios y un poblado rodeado de invasiones); a escala regional (ciudades que se aprovechan de los recursos ambientales de las zonas rurales sin retribución hacia ellas); o a escala planetaria (las migraciones generadas por los cambios climáticos provocados por unos países con consecuencia sobre otros países lejanos varias décadas después).

A pesar de mejoras en la higiene y de una alimentación más accesible y barata que en siglos anteriores, el estado de salud de la población ha desmejorado en general, por la calidad misma de la alimentación, el estilo sedentario de vida, factores emocionales y el estrés del trabajo (o del estado de no-trabajo).

El futuro de una sociedad, y de una comunidad en particular, inicia en la escuela. Para Pro-Orgánica, la escuela no ha de limitarse a la entregar de saberes sino a forjar personalidades, asegurar cohesión comunitaria y fomentar la cultura del emprendimiento sin la cual los jóvenes se van para las ciudades y los pueblos rurales mueren.

La convivencia es el sentido mismo y la razón de ser de la comunidad, y es lo que la cohesiona. La convivencia entre ciudadanos en las aldeas y municipios no llega sola por el solo hecho de tener vecinos sino que debe alimentarse del deseo de compartir, de la comunicación y de actividades en común; lo que no se riega se marchita.

Personas de vanguardia en todos los países están exponiéndose en su vida personal, tomando riesgos, para crear comunidad y ser partícipes del aprendizaje diario de una mayor convivencia con sus vecinos que da mayor sentido a su vida.